Continuamos…
El taxista de Níger me hablaba de Pinochet, de
Allende, de Bachelet y de Pinera. Ojala la gente en nuestro país estuviera la
mitad de informada. Nos iría bastante bien así. En fin, llegamos a la villa a
hacer el check in y me atendió un tipo que venía de Chicago (con el acento más
gringo que he escuchado en mi vida y a una velocidad impresionante). Me dijo
que fuéramos a dejar las maletas porque el proceso demoraba media hora y tener
a un taxista esperando por ti no era la mejor alternativa de ahorrar dinero en
la ciudad. Dicho esto, partimos en dirección a la que sería mi casa y dejamos
las maletas en completa oscuridad (algo así como la casa de la abuelita de
caperucita; en cualquier minuto saltaba el lobo y te comía!! AAAAH!).
El famoso check-in tardó una hora y media. Yo
estaba muerta, había perdido 2 vuelos y había sufrido por los tres (si pierdes
dos vuelos seguidos hay una gran posibilidad de que pierdas el siguiente, no?).
Solo quería mi cama antigua, la que dejé en Chile y que no existía en esta
ciudad, ciudad que al parecer, había sido creada dentro de un bosque (es
difícil apreciar algo durante la noche).
Kevin, quien me recibió, vino conmigo hasta mi
apartamento, entró y dijo; OH, tienes el aire acondicionado en el living! Que mala
suerte! (nice thing to say!!) Te recomiendo dormir aquí la primera noche o te
rostizaras en tu habitación (Again, SUUUPER NICE tu recibimiento!). Entre los
dos sacamos el colchón de la cama (diooos como pesa!) y lo ubicamos en el suelo
del living/comedor/cocina/estudio (sí, todo está en una sola habitación).
Cuando lo ubicamos en el piso, se me ocurre mirar el suelo y ver qué hay en él
(Pésima idea!); habían MILES de telas de araña (MILES DE VERDAD!). Nunca había
visto tanta casa de araña junta. Era algo así como la capital arañística porque
estaban una al lado de otra, casi pegadas. El recepcionista se fue y quedó de
visitarme al día siguiente para ver cómo estaba (Sí, se fue y me dejó con todas
las arañas!) Me sentía como si fuera parte de Jumanji o estuviera de
intercambio en alguna jungla. No había ninguna tela en el techo, todas estaban
casi a nivel de piso, lo que era peor porque mi colchón estaba justamente ahí.
Pasaron 20 minutos en los que no hice nada más
que mirar cómo las arañitas se movían de un lado a otro, cuando, de repente, tocan
en mi puerta. Por supuesto que en una villa en medio del bosque (tan oscura que
parece que vivieras en una cueva) y en una ciudad que no conoces, cuando
escuchas algún ruido todas las películas de terror pasan por tu cabeza (sí,
jeepers creepers y todas las del género), pero no había por qué asustarse; era
Kevin con una escoba y una aspiradora manual (YES!!). Dijo que su esposa le
había dicho que era mala persona por dejarme con arañas y sin comida así que le
“pegó una manito de gato” al living y a la parte de abajo de la cama, me dejó
una banana, dos barras de cereales (de los sabores más raros que he visto) y un
tubo de queso sabor a pollo (no me pidan que se los describa porque si les
suena asqueroso, créanme que era peor).
Finalmente podría acostarme. Saqué las sabanas
y armé mi cama. Me acosté, apagué la luz y no se veía ni la punta de mi nariz.
No había ni un solo ruido, sin embargo, los insectos por fuera tenían una
protesta o símil porque el sonido que hacían era idéntico al que se produce
cuando dejas la tv encendida en un canal que no existe (creepy!). Cerré los
ojos y me imaginé a todas las arañas subiéndose al colchón. Me puse de pie en menos
de dos segundos y dormí con la luz encendida (Sii, soy cobarde!), costumbre que
me siguió acompañando por más de una semana, en Tallahassee.
Al otro día me levanté decidida a hacer aseo,
me convertí en Hulk y subí el colchón de dos plazas sobre la mesa del comedor
(no tengo idea como lo hice porque todavía no me lo puedo), dejando el área
libre para barrer y trapear. El problema eran dos detalles; no tenía escoba ni
mapo! Tomé una esponja para lavar la loza y me puse a trapear a lo cenicienta por
toda la casa. Nunca había sacado tanta tela de araña ni matado a tanta araña. Podría
haber hecho un telar o un sweater jajaja.
Mis primeros días en la casa no fueron fáciles;
habían arañas por montones, cucarachas muertas (menos mal estaban muertas
porque las de acá (cuando están vivas DUH!) vuelan), insectos raros, avispas y
lagartijas que, al parecer, usan esteroides (las ultimas parecen mini
dinosaurios de lo sobre-desarrolladas que están) y, salamandras. Como verán era
como vivir en un insectario y habría dado lo que fuera porque hubiesen estado
todos disecados. Es normal que existan todos estos bichos por acá pero no esperas
que corran al lado de tu cama a la hora de dormir.
Vinieron a fumigar, me compré un raid y me lo gasté
casi todo, limpié y limpié como loca durante una semana casi todos los días y…
no había cambios. La gente local se reía de mi porque era normal para ellos
convivir con tanta cosa (claro, pero en sus casas no tenían insectos, solo en
el jardín! Así cualquiera). Me convertí en una de esas viejas que llama todo el
tiempo por cosas distintas: Alo? Quiero que vengan a fumigar, que envíen al
personal de control de pestes, que me regalen un tapón para la tina porque algo
enorme puede subir por la cañería, que vengan a trapear el techo (sí, me estaba
trastornando con la limpieza).
Si eso les parece interesante, esperen que hay
mas; un par de días después de haber llegado, enviaron a mi correo un boletín informativo
de la villa en el que indicaban que debíamos aprender a convivir con mapaches, zarigüeyas,
zorros y osos (si, leyó bien, hay osos!). Todo esto suena liiindo y
probablemente lo es pero limita bastante tus salidas después de la puesta de sol
(y no vengamos con cosas; a todos les gusta ver a los animalitos pero cuantos vivirían
en las jaulas del zoológico o en el hábitat natural de ellos y junto a ellos?).
Decidí que un insecto (o miles) no afectarían
mi vida así que cada vez que salía,
disfrutaba al máximo. Fui a conocer la Universidad (es preciosa! Me quedaría ahí
todo el día todos los días). Fui a Publix (supermercado local), a Walmart (ya
tienen la suerte/desgracia de conocerlo), a Downtown, al Capitolio, a Walmart
otra vez, a seguir recorriendo la U, a Mission San Luis y a caminar por ahí. (No
les detallo esto porque vendrá mas adelante).
Les dejo imagenes de las especies que pueden encontrar en un paseo matutino por la ciudad :)
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| Florida Black Bear |
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| Fence Lizard |
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| Opossum o Zarigueya |
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| Raccoon o Mapache |
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| Salamandra ( no soy yo la que la sostiene, CREANME!) |
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| Florida Red Fox (Zorro Rojo) |
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| Hab dia 1 |
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| Hab dia 3 |
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| Hab semana 1 |
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| Hab semana 2 |














